Financiera Confianza Perú
Delia Poma de Nuñez
Silvia Gonzales Cruz
Palabra de mujer
Lo que realmente importa
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Descripción

Financiera Confianza, S.A.A. (Financiera Confianza) nace en 2013 como el resultado de la fusión de Caja Nuestra Gente y la antigua Financiera Confianza, dos entidades con amplia trayectoria en el sector microfinanciero de Perú. Caja Nuestra Gente se creó en 2008 bajo la guía de la Fundación Microfinanzas BBVA y procedía de la fusión de tres entidades: Caja Nor Perú, Caja Sur y Edpyme Crear Tacna. Por su parte, Financiera Confianza tuvo su origen en 1992 con el objetivo de acompañar el emprendimiento de los microempresarios del centro del país.

Financiera Confianza tiene como misión impulsar el desarrollo económico y social sostenible e inclusivo de las personas desfavorecidas mediante las Finanzas Productivas Responsables.

Cuenta con el apoyo de 2.168 empleados y es la única entidad microfinanciera con presencia en todo el territorio peruano a través de sus 153 oficinas, y la de mayor alcance rural. Atiende a cerca de medio millón de clientes, ofreciendo diversos productos y servicios financieros para acompañar el crecimiento de los desfavorecidos.

La entidad también brinda educación financiera a sus clientes a través de su crédito grupal “Palabra de Mujer” y de su programa “Ahorro para Todos”. En 2015, además, Financiera Confianza suprimió el cobro de la comisión interplaza, con el fin de que los depósitos y retiros de sus clientes no se vean afectados por este cobro en todo el país.

Financiera Confianza ha sido nombrada “Entidad Financiera más Innovadora del año”, galardón obtenido en los Premio Citi a la Microempresa (Premic) 2015, gracias al desarrollo de “Ahorro para Todos”.

Consejo y Equipo Directivo

Equipo Directivo

Martín Naranjo
Gerente General
Ana Cecilia Akamine
Gerente General Adjunto de Finanzas
Martín Santa María
Gerente General Adjunto Comercial
Socorro Heysen
Gerente General Adjunto de Estudios Económicos
Pilar Flores
Gerente General Adjunto de Riesgos
Bárbara Castro
Gerente General Adjunto de Servicios Jurídicos
Luis Escalante
Gerente General Adjunto de Gestión Humana
Jorge Palomino
Gerente General Adjunto de Medios
Dante Cornejo
Auditor General

Consejo

Ramón Feijóo
Presidente
Elizabeth Matilde Ventura
Vicepresidente
Ignacio Rojas-Marcos
Director
Mª Mercedes Gómez
Directora
Javier Flores
Director
Luis José Giove
Director
Carlos Héctor Alayza
Director

Iniciativas Destacadas

Ahorro para todos


“Ahorro para todos” mejora las condiciones de vida de las poblaciones menos favorecidas del ámbito rural. La capacitación financiera y un producto de ahorro diseñado específicamente para estos segmentos son las claves del éxito de este programa que ya ha llegado a cerca de 8.600 personas.

Movilidad. Pago de la cuota desde la ubicación del emprendedor


La tecnología permite al cliente realizar desde su propio negocio todas las operaciones que implican la entrega de efectivo gracias a los dispositivos móviles de los asesores.

Premios y Reconocimientos 2015

Entidad

Institución Financiera más Innovadora del Año en Premic 2015. Financiera Confianza recibe el galardón como la Institución Financiera más Innovadora del Año en Perú en 2015, por su producto “Ahorro para Todos”, que lleva educación financiera y la promoción del ahorro formal a las familias de escasos recursos de diversas zonas rurales.

Finalista en los Premios de Creatividad Empresarial de Perú, organizados por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en la categoría “Servicios Bancarios, Financieros y de Seguros” que incluye los productos y servicios de entidades bancarias, de administración e inversión de fondos y de seguros y en la categoría “Comunicación Innovadora”, que premia el carácter innovador del medio, la forma, el mensaje o el delivery de la comunicación, así como la creatividad aplicada en la manera de llegar a los públicos objetivos. Comprende a los medios de comunicación en todos sus formatos y la publicidad.



Perú

Entorno
Macroeconómico


Ante la debilidad de la demanda interna, la economía se soporta por la mayor producción minera


La economía peruana continuó con la moderación del crecimiento observada en 2014, para crecer alrededor del 2,5% en 2015, un 60% menos del promedio de los últimos 10 años, cuando la economía crecía al 6,1%. En el año, se produjo una clara diferenciación en el comportamiento sectorial. Los sectores primarios fueron los que mostraron un mayor dinamismo al crecer 5,3% apuntalados en la mayor producción de cobre y en los sectores agropecuarios y pesca.

En su conjunto, los sectores primarios aportan el 64% del crecimiento total de la economía del año, en un 70% explicado por el desempeño del sector de minería metálica que mostró un crecimiento del 12,3%, por la mayor producción del cobre que expandió su producción en un 25% debido al mejor desempeño de las explotaciones de Toromocho y Constancia, mientras que el zinc mostró un crecimiento del 8%.

Dentro del sector primario, la pesca experimentó un fuerte dinamismo al crecer alrededor del 18,7%, producto de la mayor captura de anchoveta al incorporar una temporada más con respecto a 2014, permitiendo una expansión del 65% que se traduce a su vez en un crecimiento de la producción de harina de pescado del 63%.

Por su parte, los sectores no primarios crecieron un 2%, producto de una contracción del 3% en la manufactura y del 7% en la construcción, que fue compensada por el mejor desempeño del comercio y servicios que crecieron alrededor del 4%.

El mal desempeño de la manufactura descansó en la caída en las ramas orientadas a exportaciones, así como producción de insumos y bienes. La construcción experimentó un fuerte retroceso por los bajos niveles de ejecución de obras públicas y menor ritmo en los desarrollos inmobiliarios.

La demanda interna de la economía peruana mostró en 2015 un menor ritmo de expansión al crecer un 2,3%, de los cuales casi la mitad es explicado por la formación de inventarios que al descontarlos hace que la demanda interna solo crezca un 1,2%. Este aporte de los inventarios es mayor al promedio observado en los últimos 10 años. Los inventarios mostraron un crecimiento cercano al 200%, debido a un rezago entre el ciclo de producción y exportación minera.

Por componentes del gasto se observa un débil desempeño de la inversión pública, que mostró una contracción del 12%, fundamentalmente por el componente subnacional. La inversión privada se contrajo en un 6%, producto de la caída de los términos de intercambio que afectaron las expectativas empresariales, ubicándolas en el nivel más bajo desde 2009, e impactando por ende en la postergación de importantes proyectos.

El consumo privado creció un 3,2%, mientras que el consumo público se incrementó un 6,9%, mostrando ambos componentes una desaceleración con respecto a 2014. El ajuste en el consumo de las familias ha sido producto del desempeño del mercado laboral que mostró un alza en la tasa de desempleo al pasar de 5,9% en 2014 a 6,2% en 2015, así como el impacto de la mayor inflación en los ingresos reales de las familias y un empeoramiento en las condiciones del mercado laboral que se refleja en que a pesar de la disminución de la subocupación por horas, aumenta la subocupación por ingresos. El ajuste del consumo ha sido menor del que explican estos componentes, siendo el soporte, el fuerte incremento del crédito al consumo de los hogares que se refleja en mayores niveles de endeudamiento de estos.

Como se ha comentado en secciones anteriores, la economía global ha mostrado en 2015 un menor crecimiento, producto del menor ritmo de expansión de las economías emergentes, impactadas entre otros factores por la moderación del crecimiento de China que es el responsable de casi la mitad de la demanda mundial de cobre.

En líneas generales, se produjo una corrección en el precio de las materias primas que en el caso de Perú, son particularmente importante: cobre, zinc y oro. El cobre mostró una caída cercana al 25% en el año, 27% disminuyó el zinc y un 10% el oro. El precio de las exportaciones peruanas se contrajo un 15%, mientras que las importaciones lo hicieron en un 10%, generándose una caída de los términos de intercambio del 5%.

Este peor comportamiento se reflejó en un déficit de cuenta corriente cercano al 4% del PIB que, conjuntamente con una mayor aversión al riesgo en los mercados financieros y la normalización de la FED, fueron elementos de fuerte impacto sobre el tipo de cambio que mostró una depreciación del 13%, a pesar de la activa intervención por el Banco Central para evitar ajustes mayores.

Esta situación generó tensiones en el mercado monetario por el mayor drenaje de liquidez y por la necesidad del Banco Central de ajustar su tasa de intervención por las mayores tensiones inflacionarias, la cual cerró el año en 3,75%, 50 pb por encima del nivel de enero, tratando de estabilizarla en términos reales.

La inflación peruana ha mostrado un comportamiento similar a la observada en el resto de países del Pacífico de América del Sur. Los factores de oferta son los que explican la desalineación de la variable con las bandas establecidas por el Banco Central: el alza del precio de alimentos por factores climáticos asociados al fenómeno El Niño y el impacto del ajuste cambiario en los precios de los productos e insumos importados y los servicios.

La caída del volumen y precio de las exportaciones, así como la mayor debilidad de la demanda interna se reflejó en una caída del 8% en términos reales, equivalente a 2,5 puntos porcentuales en los ingresos fiscales corrientes, que explican el déficit fiscal en que incurrió la economía peruana en 2015, dado que el gasto se mantuvo estable en términos del PIB, pero con un cambio de mix, con mayor gasto corriente en desmedro del gasto de inversión.

En este entorno, el crédito al sector privado creció al ritmo del 11% en el año, pero mientras el crédito en moneda extranjera mostraba una caída del 20%, evidenciando el proceso de desdolarización impulsado por el Banco Central y las expectativas devaluacionistas, el componente en soles creció un 30%. Los segmentos que más crecen son los créditos al consumo y a grandes empresas, mientras que se produjo un casi nulo crecimiento del crédito a pequeñas empresas, por la mayor percepción de riesgo del mercado sobre ese segmento, dada la evolución de la economía.

En el mercado laboral peruano se está produciendo una desaceleración en la creación de empleo, así como con un tímido trasvase del empleo de pequeñas empresas hacia grandes empresas. Estas últimas, según la definición del país, son aquellas con más de 51 trabajadores, que representan el 30% del empleo total.

En Perú, la participación laboral es del 83%, de los más altos de América Latina, sin embargo la participación del empleo informal en el total es superior al 60% y la participación de los trabajadores por cuenta propia y/o micro emprendedores representa un 40% de la fuerza laboral, evidenciando un mercado laboral muy segmentado entre grandes empresas y este último grupo.

Las necesidades de financiación de una parte importante de la población peruana, que ve en la iniciativa propia su forma de abordar al mercado laboral, hacen perentorio incrementar los niveles de inclusión financiera que, según datos oficiales, se encuentran entre los más bajos de América Latina y por debajo de la que le correspondería por nivel de desarrollo. En estructuras del mercado laboral como el peruano, la inclusión financiera es una herramienta potente para avanzar y/o mantener los avances logrados en términos de pobreza y ayudar al 24% de la población que se encuentra en esa situación.