Bancamía Colombia
Floralba Lucumi
Maria Aurora Munera Vasquez
Daniel Cepeda Mejia
Lo que realmente importa
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Descripción

Banco de las Microfinanzas - Bancamía, S.A (Bancamía) es un reconocido banco social especializado en microfinanzas que abrió sus puertas en 2008 con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las fami- lias de bajos ingresos. Es el resultado de la unión de tres entidades sin ánimo de lucro: Corporación Mundial de la Mujer Colombia, Corporación Mundial de la Mujer Medellín y la Fundación Microfinanzas BBVA. En 2010, la Corporación Financiera Internacional (IFC) adquirió el carácter de accionista.

Formado por 3.583 colaboradores, el banco atiende principalmente a los colombianos en estado de vulnerabilidad, asentados en zonas urbanas y rurales del país, que por sus condiciones económicas tienen dificultades de acceso a productos y servicios financieros. Bancamía cree en las capacidades y habilidades de las personas y reconoce su aspiración natural de progresar desde la generación de actividades productivas. La totalidad de los clientes a los que la entidad apoya a través de créditos desarrollan una actividad productiva en los sectores de comercio, servicios, producción y agropecuario. Para estos colombianos, Bancamía ofrece productos y servicios financieros y no financieros adaptados a sus necesidades y que abarcan microcréditos, cuentas de ahorro, cdt´s, seguros o giros internacionales, y canales y servicios como banca móvil y tarjeta de débito, así como educación financiera.

Opera a través de 200 oficinas ubicadas en 29 de los 32 departamentos de Colombia (91% de los departamentos), atendiendo a clientes en 889 municipios, lo que representa el 80% del territorio nacional. Además, cuenta con 3.400 corresponsales bancarios en red propia y posicionada.

Para Bancamía la mejor manera de combatir la pobreza y la desigualdad es sembrando futuro en las familias de menores ingresos. Las Finanzas Productivas Responsables se convierten en una herramienta eficaz para el desarrollo social y monetario de las comunidades más desfavorecidas, al proveerles de productos y servicios encaminados a generar ingresos y excedentes por medio del desarrollo de un negocio. Esta tarea será también en 2016 la meta de la entidad.

Consejo y Equipo Directivo

Equipo Directivo

María Mercedes Gómez
Presidenta Ejecutiva
Margarita Correa
Vicepresidente Ejecutiva
Olga Lucia Calzada
Vicepresidente Jurídica
Germán Reyes
Auditor General
Miguel Achury
Vicepresidente de Planeación
Marcelino Romero
Vicepresidente Financiero
Oscar Romero
Vicepresidente de Riesgos
Carlos Hernán Quintero
Vicepresidente de Desarrollo Productivo de Clientes
Juan Manuel Rincón
Vicepresidente para el Desarrollo del Colaborador
Luis Enrique Collante
Vicepresidente de Medios
Germán Millán
Cumplimiento

Consejo

Ignacio Rojas-Marcos
Presidente
Edith María Hoyos
Vicepresidente
José Antonio Colomer
Vocal
Pedro Saiz
Vocal
Jaime Ospina
Vocal
Javier Flores
Vocal
Adriana Senior
Vocal

Iniciativas Destacadas



Innovación y tecnología al servicio de la inclusión financiera de las poblaciones rurales: Bancamía mejora la gestión de procesos y reduce las barreras de acceso a los servicios bancarios para poblaciones alejadas geográficamente gracias al uso de aplicaciones móviles.

La preservación del medio ambiente es parte del desarrollo sostenible que Bancamía promueve entre sus emprendedores, con estrategias en productos verdes o ecoeficiencia, creando una sociedad respetuosa con el entorno.




Movilidad


Bancamía, continuando con su compromiso con la inclusión financiera responsable de los colombianos, ha desarrollado durante 2015 proyectos tecnológicos de significativa relevancia.

Dimensión ambiental


Bancamía contribuye al desarrollo sostenible con la creación y mejora continua de soluciones específicas para la reducción de la pobreza y la vulnerabilidad también en su dimensión ambiental.

Premios y Reconocimientos 2015

Entidad

Bancamía recibe un reconocimiento especial en el “Premio de Valor Compartido” de la Cámara de Comercio de Bogotá al resultar finalista en estos galardones que reconocen a las empresas que han contribuido a mejorar la calidad de vida de la población, la productividad de sus proveedores y lograr mayor eficiencia en la cadena de valor, al mismo tiempo que aumentan sus ingresos. La Cámara destacó las líneas de crédito Agromía de Bancamía, cuya función es proveer capital de trabajo y de inversión a los microproductores agropecuarios, en pro de potenciar sus negocios.



Primeros niveles del equipo

La presidenta ejecutiva de Bancamía recibe el Premio a la Mujer Emprendedora del Año en Colombia otorgado por EY, que se convocaba por primera vez este año.

La presidenta ejecutiva de Bancamía, nominada en los premios Portafolio 2015, en la categoría Mejor líder empresarial.



Clientes

El cliente de Bancamía Daniel Cepeda, cuyo negocio es la producción y comercialización de alimentos que distribuye en diferentes empresas de Colombia a través de un pequeño carro para venta de comida en empresas, ha obtenido el Premio al Microempresario en la categoría “Comercio”. Este galardón apoya el crecimiento de las pequeñas empresas que tienen un alto impacto en el desarrollo económico de regiones particulares, familias y comunidades y reconoce a los emprendedores con visión y constante búsqueda de progreso. Daniel Cepeda inició en 2010 su negocio “Tu Carrito Ofiexpress” cuando era proveedor de refrigerios. Tras la buena acogida del mismo, se inició en la línea de productos alimenticios. Desde el principio ha contado con Bancamía para el desarrollo de su negocio y la entidad le ha entregado varios créditos adaptados a las fases de desarrollo de su emprendimiento.

Colombia

Entorno
Macroeconómico


La fuerte dependencia al sector petrolero ha explicado la fuerte volatilidad financiera y menor crecimiento de la economía colombiana


En 2015, la economía colombiana creció entre un 2,7% y un 3,0%, el segundo peor año de crecimiento desde el año 2002. A pesar del deterioro del consumo privado y del sector externo, el mayor impulso de la inversión pública ha sido un factor de soporte de la economía. En los últimos 10 años, se ha incrementado la dependencia de la economía colombiana al sector minero-energético que ha pasado de representar menos de 2% a 8% del PIB, pero aportando un 70% de las exportaciones y un 85 % de la inversión extranjera directa, llegando a representar cerca de 20% de la recaudación de ingresos fiscales por parte del Gobierno.

La fuerte corrección de los precios del petróleo ha explicado una caída del 35% de las exportaciones en el año y otra de similar magnitud en la Inversión Extranjera Directa que, aunada a una caída del 65% en los flujos de portafolio, han incidido en una corrección del 40% en el tipo de cambio, moviéndolo hacia una zona de ligera infravaloración real.

Este comportamiento del sector externo ha generado un déficit de cuenta corriente cercano a 7% del PIB, uno de los más altos del mundo entre economías de tamaño similar y que a pesar de la caída de la demanda interna y el ajuste del tipo de cambio, se mantendrá fundamentalmente por la caída estructural de los precios del petróleo y el pobre desempeño de la economía venezolana y ecuatoriana, importantes destinos tradicionales de exportación.

Esta situación del sector externo y el efecto sobre los flujos de portafolio de las condiciones financieras internacionales por el proceso de normalización monetaria iniciado por la FED parecieran no ser transitorios sino que estarán afectando de forma persistente a la economía colombiana, en un período donde se evidenciaban elementos de excesos de gasto por parte de los agentes, que se reflejan en el fuerte déficit de cuenta corriente, que debe ser ajustado para evitar que esta tendencia lo amplíe de forma insostenible, por lo que el ajuste debe ser mediante la demanda interna, para corregir los excesos de gastos en momentos de caída permanente de los ingresos.

La respuesta de política no ha sido contra-cíclica y se ha optado por un aumento de los precios relativos entre bienes exportables y el resto, permitiendo un fuerte ajuste del tipo de cambio con el objetivo de disminuir la dependencia a los ingresos petroleros y buscando una reorientación de la producción, e incidiendo en el tipo de gasto, la producción interna y en el ajuste de las importaciones.

La situación petrolera ha generado en una caída de los ingresos tributarios que ha incidido en un déficit fiscal del 3,3%, a pesar del ajuste en el nivel de gasto fiscal y el menor peso en términos del PIB.

Por el lado de la demanda, el ajuste observado en 2015 ha descansado en el menor gasto del Gobierno, que crece a la mitad de lo que lo hacía en 2014, producto de la menor holgura fiscal, mientras que el ajuste en los hogares ha sido menor, pasando de un crecimiento real de 4,4% en 2014, a crecer 3,2% en el año. La inversión ha sido el elemento de demanda que más se ajusta al pasar de crecer 11,7% en términos reales a crecer alrededor del 3% en el año, con un fuerte ajuste de la inversión privada que ha sido compensada en parte, por el fuerte impulso de la inversión en obras civiles. A pesar de ello, el crecimiento de la inversión en 2015 es un 70% inferior al observado en los últimos cinco años, mientras que el ajuste del gasto de los hogares ha sido del 17%.

En el sector externo, a pesar del ajuste del tipo de cambio y el menor crecimiento de las importaciones, éste será contractivo por el efecto de una recuperación modesta de las exportaciones.

Por el lado de la oferta, el sector de la construcción fue el que más aporte hizo al crecimiento, al expandirse alrededor del 5,3% fundamentalmente por las obras civiles, en especial por la fuerte inversión realizada en carreteras y una gestión más expansiva de obras de la mayoría de municipios y departamentos del país, asociado al ciclo político de elecciones regionales del próximo año.

El crecimiento del sector de comercio será inferior al 3%, producto de la contracción de la demanda por bienes durables y semidurables y la fuerte moderación en materia de consumo privado. La industria mostró un crecimiento cercano a 1 %, a pesar de la declinación observada en la última parte del año de la producción manufacturera y la demanda de energía. El efecto del ajuste real del tipo de cambio ha sido un elemento dinamizador del sector al final del año, no así el rezago que mostró la ampliación y modernización de la Refinería de Cartagena, cuyo impacto se trasladará para 2016.

La combinación de un fuerte ajuste del tipo de cambio y el alza de precios de los alimentos han sido factores que han impulsado la inflación, que cerró el año en niveles cercanos al 6%, muy por encima de las metas del Banco de la República. El tipo de cambio incorporó un fuerte impacto en los precios de los bienes importados e insumos que afectan los costos de producción, mientras que el impacto de los alimentos ha sido consecuencia de factores climáticos que afectó el precio de los productos perecederos.

Para evitar que estos niveles de inflación afecten a la credibilidad con respecto a las metas establecidas, así como las expectativas de inflación a mediano y largo plazo y se produzca una pérdida de anclaje no deseados, en la fijación de los ajustes salariales y servicios, la respuesta del Banco de la República fue la de actuar agresivamente en el mercado monetario, ajustando las tasas de intervención cuatro veces en el último trimestre del año, para cerrar en 5,75%, un alza de 125 pb con respecto al cierre de 2014.

A pesar del menor dinamismo de la economía, ha mejorado ligeramente la tasa de ocupación con respecto al 2014, ubicándose en 58,9%. El empleo asalariado ha crecido un 3,5% mientras que los trabajadores por cuenta propia lo han hecho en 2,5%. Estos últimos representan el 47% de la fuerza laboral y el empleo informal, representa un 60% de la fuerza laboral, siendo una característica estructural del mercado laboral colombiano.

Las últimas mediciones oficiales, correspondientes al año móvil comprendido entre julio de 2014 y junio de 2015, mostraron que el 28,2 % de personas se encuentran en situación de pobreza a nivel nacional, resultado inferior en 1,1 puntos porcentuales al del mismo año móvil del período precedente. Un total de 402 mil personas salieron de la pobreza en este período. El 7,9 % de las personas se encontraba en situación de pobreza extrema, cifra inferior en 0,5 puntos porcentuales frente al año móvil anterior.

Según estas mediciones de pobreza monetaria en los últimos cinco años, más de 4 millones de personas han salido de la pobreza, reduciéndose en 10,8 puntos porcentuales, mientras que 2 millones han dejado la pobreza extrema.